Llevaba tres meses sin
sentarme aquí y ahora casi estudio con recelo los tiempos para volver a tomar
posesión de mi vida, de una vida que ya no va a ser la misma y de la que se han ido cayendo contrapesos y lastres hasta
dejarme por primera vez en vuelo libre. Y no tengo miedo, no quiero seguir
subiendo y el camino de vuelta ya lo conozco muy bien.
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Mil besos