
Llevaba de mala hostia semanas; me encanta la lluvia, me pone las pilas su sonido y podía seguir prescindiendo de los rayitos de sol invernales meses y meses quizás porque no necesito clorofila pero...precisaba endorfinas.
Esta tarde me he enfundado el chándal y paraguas en mano me he ido a la pista de padel. La cara de mis compañeros al verme mover bajo la lluvia devolviéndo pelotazos no dejaba lugar a dudas de que era la primera vez que veían algo parecido. De lejos no tendrían que confundirme con una versión maruja de Gene Kelly sino más parecida a una peonza con paraguas saltacharcos. El caso es que he vuelto renovada y feliz, contenta y ágil, sudada y mojada... todo gracias a unas pequeñas proteínas que mi cuerpo echaba de menos. O será pensar en el finde que viene?
Dejo foto de Navidad en Almerimar. En pocos sitios se verá Sierra Nevada desde la Costa así.

3 comentarios:
Tu sigue...mojandote mientras sudas, que ya veras el proximo fin de semana, en cama pero con cuarenta, y no con cuarenta de compañia, con cuarenta de fiebre!! A ver si te empiezas a cuidar.
Besines
Endorfinas a granel....hiciste muy bien, además hacer deporte bajo la lluvia es un autentico placer...ánimo.
Besos
Como el próximo finde te pongas enferma ya verás tu. En fin, me encanta que hayas actualizado tu blog. Y disfruta esas preciosas zapatillas de padel, pero a ver si se van a romper con la lluvia.
Besitos
Inma
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