
Con las críticas leídas a priori, no tenía la menor duda de que me gustaría, aunque me parecía extraño o sentía curiosidad del porqué de tanto éxito de una película en blanco y negro además de muda, en estos tiempos en los que sobrevivir a la crisis de la industria del cine pasa por invertir en 3D.
Ayer me emocioné y lloré. En algún momento volví la mirada a las butacas de atrás y encontraba rostros entregados y emocionados como el mío. La emotividad de la cinta se debe a su falta de palabras y a las verdades de miradas y expresiones de todos los actores. Los diálogos no son más que palabras y aquí no se necesitaban; el hilo argumental lo llevaba la excelente banda sonora. Los personajes eran todo sentimiento, y se agradecía la inexistencia de cualquier tipo de "maldad" o malos en la historia. The Artist está llena de bondad, ternura y orgullo del bueno, que quizás debería definir como lealtad. Técnicamente, la película no tiene ni un pero y buscaré por la red todo lo que pille del "making of". Los actores perfectos y muy atractivos los dos protagonistas, especialmente ella: deliciosa.
¿Quién necesita palabras? Para eso ya están los libros. El arte del cine tiene su mejor homenaje en The Artist.
Volveré a verla muy pronto, quizás este domingo y buscaré DVDs como "Metrópolis", "Nosferatu", "Luces de la ciudad"....Ayer descubrí el maravilloso mundo del cine.
Comentarios
Un saludo Melita
Gracias por la entrada
nieves
Im
Vaya, los errores de la comunicación a veces pueden ser nefastos...
Un beso para Im y otro para tí....
En cuanto la vea te digo algo.
Nieves
Im