
Con las críticas leídas a priori, no tenía la menor duda de que me gustaría, aunque me parecía extraño o sentía curiosidad del porqué de tanto éxito de una película en blanco y negro además de muda, en estos tiempos en los que sobrevivir a la crisis de la industria del cine pasa por invertir en 3D.
Ayer me emocioné y lloré. En algún momento volví la mirada a las butacas de atrás y encontraba rostros entregados y emocionados como el mío. La emotividad de la cinta se debe a su falta de palabras y a las verdades de miradas y expresiones de todos los actores. Los diálogos no son más que palabras y aquí no se necesitaban; el hilo argumental lo llevaba la excelente banda sonora. Los personajes eran todo sentimiento, y se agradecía la inexistencia de cualquier tipo de "maldad" o malos en la historia. The Artist está llena de bondad, ternura y orgullo del bueno, que quizás debería definir como lealtad. Técnicamente, la película no tiene ni un pero y buscaré por la red todo lo que pille del "making of". Los actores perfectos y muy atractivos los dos protagonistas, especialmente ella: deliciosa.
¿Quién necesita palabras? Para eso ya están los libros. El arte del cine tiene su mejor homenaje en The Artist.
Volveré a verla muy pronto, quizás este domingo y buscaré DVDs como "Metrópolis", "Nosferatu", "Luces de la ciudad"....Ayer descubrí el maravilloso mundo del cine.

7 comentarios:
Aún no la he visto pero la veré....y bueno, ya sabes lo que opino del silencio y de las palabras....siempre o casi siempre son cansancio....
Un saludo Melita
Gracias por la entrada
nieves
Me apunto a verla contigo.
Im
Pos mañana mismo. A las 19,00 h?
Vale. Allí estaré
Jajajaj, creía que Im se apuntaba a verla conmigo?
Vaya, los errores de la comunicación a veces pueden ser nefastos...
Un beso para Im y otro para tí....
En cuanto la vea te digo algo.
Nieves
Me gustó la peli y la compañía más.
Im
la peli es genial, hay que verla (y si hay que llorar, se llora...) :)
Publicar un comentario en la entrada